Parte 2: Britpop

(para escuchar la banda sonora de este post, haz click en este enlace)
By now you should’ve somehow
Realized what you gotta do
  — Noel Gallagher

1998 no empezó bien. El tercer disco de Oasis había sido un fiasco. Claro, es muy difícil lograr superar a Definitely Maybe, o a “What’s the Story (Morning Glory)”. Ese es el problema de las estrellas fulgurantes, les cuesta repetir éxitos tras otro, deben aceptar que las cosas dejan de salir bien.

Yo había estado saliendo con una alegre y brillante ingeniera, la que por desgracia, nunca me permitió ir más allá en nuestra relación. A principios de 1998 volvía a estar solo, esta vez en un pequeño departamento en Miguel Claro, en Providencia, escuchando britpop y grunge, mirando al techo, o chateando por IRC.

En la primera parte les comenté que las cosas en la empresa no andaban bien. Aún así recibimos una invitación y en febrero de 1998 estaba en un avión rumbo a Silicon Valley, junto a mi amigo Ubaldo. Nos embarcamos para representar a nuestras respectivas empresas en la conferencia mundial de Borland, cuyos productos para desarrollo distribuíamos en Chile. 



El momento era relevante, porque se lanzaría la segunda versión de JBuilder y Delphi 4, dos de los mejores productos de la empresa.

En particular yo tenía la misión de ver si se podían obtener mejores condiciones para comercializar InterBase, una base de datos embebida que usábamos en algunas de las soluciones que Énfasis vendía.

Eran los tiempos en que se imponía un nuevo paradigma, el RAD: Rapid Application Development. La idea era prototipar rápidamente, interactuar con el usuario, acercarlo e incorporarlo al proceso. La promesa era que te sentabas con tu usuario frente al computador y juntos trabajaban en el diseño de un prototipo del sistema. Esto lo facilitaban ambientes integrados de desarrollo, que usaban la manipulación directa para construir pantallas y sistemas. Eso amigos, sí que era ser ágil. Por supuesto nunca funcionó de esa manera. Pero sigamos con la historia.

En esa época nuestro amigo Claudio Briceño trabajaba en Borland. Cuando llegamos a San José nos dirigimos a su casa. Me parece que Ubaldo arrendó un auto y tomamos la ruta a Los Gatos, donde vivía nuestro anfitrión.

Claudio había tenido éxito en Chile vendiendo los productos de Borland, en particular Quattro Pro, que era una de planilla de cálculo, que fue objeto de un famoso litigio tecnológico sobre propiedad intelectual, con Lotus 123, una triste historia, que resultó en la destrucción de ambos productos y el surgimiento de Excel como el principal software para planillas de cálculos. Pero nuestro amigo Claudio tuvo éxito antes de esos eventos. Tan bien le fue que desde USA le ofrecieron establecerse en los cuarteles generales de Borland para ayudar a dirigir la división para Latino América de Borland. Ubaldo, mi compañero de viaje, tenía su propia empresa, EXE. Sus oficinas estaban en ese entonces en el último piso de nuestro edificio. Él aún dirige su empresa, y al parecer sufre del mal de Benjamin Button, pero habría que preguntarle cuál es su secreto, supongo que el deporte, o contar con una hermosa familia.

Era una tarde de domingo cuando llegamos a la casa de Claudio, ese día se jugaba el Super Bowl. Él y su novia estaban con unos amigos y amigas viendo el partido. Nosotros entramos y saludamos a todos, a las mujeres de beso en la mejilla, lo que les llamó mucho la atención. No sabíamos que eso no era algo que se acostumbrara en USA, pero la novia de Claudio nos disculpó, porque ella había vivido en Chile, y conocía nuestras costumbres. Recuerdo que más que ver el partido lo que hacían era apostar por las anotaciones y carreras. Yo no entendía nada, pero igual aposté unos pocos dólares, y ¡gané! No sé cómo en un momento tenía varios billetes en mis manos. Partimos bien.

Finalmente nos instalamos en nuestro hotel y empezó una semana intensa de conferencia. Como habíamos llegado un par de días  antes que empezara el evento principal, tuvimos la oportunidad de conocer el hermoso Campus de Borland en Scott Valley. 


Uno de los jardines y un edifico del Borland Campus



Nos presentaron a  varios de sus ejecutivos, uno de ellos era uno de los fundadores de DBase. Por desgracia el creador de Turbo Pascal, y Delphi, el gran Anders Helsjberg había abandonado Borland en 1996 para trabajar para Microsoft. Tampoco estaba en la empresa el famoso Phillipe Kahn. En 1998 Borland estaba como el britpop, en franca decadencia.

Sin embargo era interesante visitarlos, porque seguían siendo una de las más importantes empresas de desarrollo de productos de Silicon Valley. Conocer su proceso de desarrollo era una oportunidad que quise aprovechar.

Fue ahí que conocí la integración continua.

“Hay muchas cosas que quiero decir, pero no sé cómo”
  - Wonderwall

Se decía que el britpop era la reacción inglesa al grunge. Una de sus características es que rescataba mucho de la cultura pop británica, sobretodo la de fines de los sesenta e inicios de los setentea. Por otro lado, Kurt Cobain dijo una vez que prefería morir a convertirse en un Pete Townsend, no sé si lo dijo para provocar a los ingleses, pero a muchos no les gustó. Pero a pesar de eso, Noel Gallagher dijo que al único compositor contemporáneo que respetaba era a Kurt Cobain, y que perfectamente él podría haber escrito Wonderwall.

En febrero de 1998 yo me topé con una wonderwall.

Cuando recorríamos el Campus de Borland entramos a una habitación en donde había una serie de pantallas y computadores que mostraban unos tableros con indicadores y marcas rojas y verde. Eran las “build machines”, de Delphi, C++ Builder y otros productos de Borland.

El equipo de Borland tenía un proceso automatizado de compilación y testing. Una de las personas que desarrollaron ese proceso fue Tara Hernandez, quien posteriormente se encargó de crear y dirigir el Release Team de Netscape.


Tara Hernández, en la pantalla del fondo se aprecia el sistema de integración continua de Netscape

La imagen de arriba es un fotograma del documental Project Code Rush, que muestra cómo Netscape libera su código  en lo que se denominó el proyecto Mozilla.

Eso que ven en esa pantalla detrás de Tara Hernández es más o menos lo que vi en Borland. Era un muro de indicadores de colores rojo, verde o amarillo, que indicaba que las pruebas habían pasado o no.

Integración continua y test automatizados en 1998, pero ellos venían haciéndolo desde 1994.


Otro fotograma del documental Project Code Rush, que muestra la pantalla de estado del sistema de integración continua de Mozilla.

La verdad es que pruebas automatizadas no eran algo desconocido, lo novedoso para mí eran los tableros, los indicadores, que eran visibles para todos. Nosotros estábamos acostumbrados a escribir Makefiles, o scripts que ejecutaban algunas pruebas sobre nuestro código y arrojaban resultados en la consola. Pero esa pared maravillosa, el wonderwall era lo que me impresionó. El hecho de que todos pudieran ver el estado de las pruebas a través de una página web, eso, yo no lo había visto nunca.

Al final de la visita nos entregaron unos CD-ROM con la última versión construida ese mismo día de C++ Builder o Delphi, no recuerdo cual. Nos dijeron que teníamos hasta el día del lanzamiento para encontrar bugs. Cada bug crítico que se encontraba era recompensado con varios cientos de dólares. Encontrar un bug que impedía el lanzamiento eran unos 500 dólares, si mal no recuerdo.

Esa noche llegué a instalar el IDE en mi notebook, pero la verdad es que no pude hacer nada, además tenía mucho sueño y mucha información que procesar. Quedé fascinado con la forma en que trabajaban en Borland. 

Claudio nos contó que hubo un tiempo en que los desarrolladores se quedaban a dormir en las oficinas, antes de cada lanzamiento de producto, pero eso había cambiado, en la época en que fuimos estaba prohibido, oficialmente.

Una noche, después de alguna fiesta en las oficinas de Borland, nos topamos con unos desarrolladores, eran del team de JBuilder, fue una conversación interesante. Pero nos dimos cuenta que algunos de ellos llevaban ocultas unas mantas. Se les notaba cansados, pero era jóvenes, y se notaba que estaban muy comprometidos en que saliera todo bien. Aún tenían muchos bugs que corregir, y el día del lanzamiento se acercaba. Supongo que a esas alturas todos ignoraban por un momento la política oficial.


Hay muchas anécdotas que podría contar de ese viaje, serán para otra ocasión, porque 1998 fue un año de muchos cambios en mi vida y sobre eso les hablaré más adelante.

Volví a Santiago, y traté de aprovechar toda la experiencia de ese viaje. Pero a pesar de todos los esfuerzos, las cosas no mejoraban.


En el segundo semestre de 1998 yo estaba empezando una nueva etapa en mi carrera profesional. A los treinta y dos años por primera vez me ponía traje y corbata para ir a trabajar. Había sido invitado para ocupar el cargo de Subgerente de Desarrollo de Sistemas, en una gran y prestigiosa institución, la Cámara de Comercio De Santiago (CCS).

Por supuesto que entre en pánico. No tenía muy claro en qué me había metido. Creo que durante los primeros meses sufrí del síndrome del impostor.

Pero el ambiente y la cultura conservadora de la Cámara no ayudaban tampoco.

El primer día estaba sentado en una enorme oficina en un antiguo edificio del centro de Santiago. Me habían advertido que esa ubicación era temporal. Esa oficina era más grande que la de mi jefe, y la había ocupado la anterior gerente de operaciones, a quien reemplazaría Jorge, la persona que me había contratado. Yo no sabía que él venía aterrizando igual que yo en la CCS.

Lo otro que recuerdo, de ese primer día, fue que una secretaria se me acercó con una “circular”. Se trataba de un sobre que contenía un memorándum, que yo debía leer. Junto al sobre venía una lista de destinatarios, que éramos todos los que debíamos leer aquel documento. Una vez que lo leí tuve que devolverlo firmado para que pasara al siguiente ejecutivo de la lista.

Sí, estaba en 1960. “Modern Life Is Rubbish”Así empezaron mis días en la CCS, una época que les contaré en detalle en la siguiente parte.

Portada de Modern Life Is Rubbish , de Blur


Notas:

La primera parte de esta serie se encuentra acá: https://www.lnds.net/blog/lnds/2019/3/17/el-fin-de-la-agilidad

La tercera parte de esta serie se encuentra en este enlace: https://www.lnds.net/blog/lnds/2019/3/19/el-fin-de-la-agilidad

Parte 4: https://www.lnds.net/blog/lnds/2019/3/23/el-fin-de-la-agilidad